La sexualidad de la mujer a lo largo del ciclo vital puede variar por muchos motivos. Entre esos motivos, las personas que menstrúan se encuentran con tres etapas que se pueden considerar más críticas. La menarquía o primera menstruación, la decisión de maternidad o no maternidad (en aquellos lugares donde podemos decidir) y la menopausia o cese de la menstruación.
¿Por qué críticas? Porque supone algún cambio en ocasiones drástico, en la vida de la mujer. Tanto en la menarquía, el embarazo y la menopausia suponen un cambio en el organismo, que revoluciona todo el cuerpo, que, en ocasiones, debido al desconocimiento, entre otros motivos, no entiendes lo que ocurre, porque en ocasiones no te entiendes ni a ti misma ni te reconoces y reaccionas de una manera inesperada. Y como cualquier cambio, se necesita un proceso de conocimiento y de adaptación a la situación.
Menarquía
En cuanto a la menarquía, actualmente la información es más accesible, hay libros divulgativos sobre el tema muy sencillos e instructivos, en los hogares se transmite mayor información que en generaciones anteriores, el tema se trata con menor tabú, y todo esto es muy importante para naturalizar el ciclo de la menstruación y para fomentar el conocimiento del propio organismo. Sin embargo, en talleres de educación sexual con las adolescencias, todavía se percibe cierto desconocimiento. Se considera que la menstruación duela es lo normal, que cuando tienes la menstruación no te puedes quedar embarazada, entre otros mitos. Un libro que está muy bien para conocer cómo funcionan el ciclo menstrual dirigido a la adolescencia es, La regla mola, si sabes como funciona, de Anna Salvia y Cristina Torron, de la colección Menstruita.
Maternidad o no maternidad
En el caso de la toma de decisión de ser madre, implica también una toma de decisiones, que a veces está muy clara y desde hace mucho tiempo, pero que en otras no lo está tanto. También sucede que en las ocasiones en las que la decisión está muy clara, no se dan las circunstancias, debido a no tener a un modelo de familia determinado, no contar con los recursos necesarios, no contar con apoyos suficientes para conciliar o incluso dificultades en torno a la fecundación, lo que también puede derivar en cierta desestabilidad a nivel personal y/o de pareja. En el caso de ser madre biológica, el organismo también se va a enfrentar a unos cambios corporales que se producen en poco tiempo y que no siempre se llevan bien, porque no todos los cuerpos responden de la misma manera ante un embarazo. Tanto si se es madre biológica como adoptiva, la llegada de criaturas siempre va a producir un cambio en la estructura familiar que requiere de un tiempo y de una adaptación. Por otro lado, la toma de decisión de la no maternidad está llena de contradicciones en muchas ocasiones, la presión social más fuerte en el caso de la mujer por no tener descendencia, la presión del grupo, la comparación… puede generar en ocasiones emociones negativas. Por lo que, en cualquier caso, puede ser un periodo crítico. Una autora que aborda el tema y que ha creado polémica es Elisabeth Badinter, en La mujer y la madre.
Menopausia
Sobre la menopausia, en los últimos años se está hablando más de ella, se está haciendo más visible, hay más mujeres que hablan de sus vivencias, para ser tenidas en cuenta. Todavía es un tema en el que es necesario fomentar la investigación y el conocimiento. Pero hacerlo visible, ayuda a presentes y futuras generaciones tengamos mayor comprensión sobre ella y podamos afrontar dichos cambios de una manera más adaptada. La mujer que menstrúa deja de ser cíclica, de tener unas subidas y bajadas de niveles de hormonas para ovular y preparar el cuerpo para una posible fecundación. En este cambio de ser cíclica a no serlo, hay un proceso en el organismo que puede implicar cambios de humor, alteración en el sueño o cambios de temperatura corporal brusca, pero hay otros que se desconocen más y que en ocasiones no se sabe cómo afrontar. Sin embargo, otras mujeres apenas tienen síntomas. De cualquier manera, el conocimiento, puede hacer llevar mejor la adaptación, saber a lo que atenerse, explorar posibilidades para minimizar aquellos síntomas que pueden llegar a ser muy molestos y de esta manera afrontar esta etapa de la mejor manera posible. Una autora que aborda este tema es Anna Freixas, Nuestra menopausia, una versión no oficial.

